Respuesta y Mitigación de Desastres
Con el paso del huracán Fiona, miles de personas sufrieron la destrucción de sus hogares. Algunos fueron destruidos totalmente, otros solo perdieron el techo, pero estos se repararon provisionalmente con toldos y, hoy día, aún quedan miles de toldos por toda la Isla. Cada vez que llueve, estas casas—y las pertenencias de quienes las habitan—quedan empapadas. Todo el mundo merece tener un hogar donde puedan vivir seguros.